#NIUNAMENOS

Queremos compartir con ustedes los buenos días dados por Gabriel Saravia en la mañana del día de hoy acerca de la marcha realizada a las 17hs en varios puntos del país en contra de los femicidios, junto a la consigna #NiUnaMenos.

Durante las últimas semanas, la violencia contra las mujeres se volvió procupación masiva. Mientras continuaban las noticias sobre femicidios y las declaraciones de víctimas de violencia machista, se consolidó una convocatoria que terminó por interpelar los sectores sociales y políticos tan diversos -y hasta opuestos- que no dejó resquicio. Hoy a las cinco de la tarde, ante el Congreso, y en las plazas principales de más de 80 ciudades del país, entre ellas Trelew, bajo la consigna Ni Una Menos, podría haber una multitud. Puede ser tan diversa como la que son capaces de interpelar, en una articulación inédita, el movimiento de mujeres, las celebridades cuyas fotos circularon a modo de adhesión, las y los periodistas no necesariamente especializados en género, el mundo político, el mundo sindical, las escuelas, las universidades. En la televisión, en los diarios, en las radios, no pasa un día sin referencia del tema. Hasta ministros de Educación y de Salud de todo el país, en reuniones de sus respectivos Consejos Federales, se manifestaron al respecto hace solo unos días.

¿Qué sucedió en Argentina durante el último mes para que la reacción ante la violencia contra las mujeres ocupara el centro de la escena? “Está en la agenda noticiosa, y hoy está claro que no es un tema de mujeres. En algunos casos, seguramente se trata de niveles de concientización que se han precipitado; en otros, quizá tenga que ver con hartazgo. Y en otros, tal vez sea prenderse en algo que va a ser masivo y con que es políticamente incorrecto o no interesante.

Sin embargo debemos ser conscientes que la violencia de género comienza mucho antes del golpe, el insulto o la intimidación. Los femicidios son la punta del iceberg de las violencias contra las mujeres que empiezan cuando a un nene lo retan porque agarró una muñeca, cuando a la nena la tratan de “machona” si quiere jugar al fútbol y la mandan a jugar con ollas y sartenes. Esos pequeños actos son los que cultivan una cultura machista que entiende a las mujeres como mercancías, cuerpos sometidos al úselo y tírelo. A Daiana García la encontraron muerta a la vera de la ruta 4, dentro de una bolsa de arpillera. Andrea Castana apareció debajo de unas piedras en el Cerro de La Cruz, en Córdoba. El cuerpo de Candela Rodríguez estaba en una bolsa negra, en el Acceso Oeste. Ángeles Rawson terminó en el CEAMSE. Melina Romero, en dos bolsas de consorcio. Noelia murió asfixiada entre tierra, cartones y basura, en Ezpeleta. Paola y se beba Martina aparecieron en una alcantarilla.

Como educadores, estudiantes, como familias y miembros de la sociedad debemos empezar a reflexionar sobre la necesidad de un cambio profundo, que se respete y celebre las diferencias y no las condene.

En ese sentido quiero compartir con ustedes una reflexión que escribió una alumna de 3º año del colegio en el marco del taller sobre Violencia de Género.

Se llama:

MUJERES, LA MITAD DEL CIELO…

¿Qué debemos tener nosotras las mujeres para que al menos el cincuenta por ciento de los hombres nos acepten como somos?

Si, tenemos pechos, una intimidad diferente a la del hombre. Tenemos un físico, una mentalidad, un todo diferente…

Pero aunque los hombres tengan una forma de pensar distinta, eso no quiere decir que sea mejor. Somos personas como ustedes, gente que lucha por lo que quiere…

¿Por qué en algunos trabajos ganamos menos dinero, aunque las tareas sean las mismas que las de los varones? El hecho de ser mujeres no significa que no podamos hacer lo mismo y, quizás, hasta mejor…

Tal vez seamos más débiles físicamente, pero tenemos derechos…

¿Por qué nos consideran, en algunos ámbitos entonces, menos que los hombres? Somos lo mismo. De hecho lo más hermoso que un hombre puede tener es un hijo, una hija, un pequeño ser querido… Las mujeres damos vida y merecemos respeto.

¿Por qué nos usan para prostituirnos? No somos objetos, no somos cosas…

¿Por qué ser torturadas? ¿Qué piensan algunos hombres al vernos, que de verdad somos un objeto? O, por el contrario, personas que merecen amor y respeto…

Las cosas deben cambiar, los hombres deben cambiar y entender que entre varones y mujeres el amor, el respeto, el cariño debe ser una construcción mutua…

CAMILA GAITÁN RAMOS (3º A)

Ni una mujer menos, ni una mujer más.

#Tribu2015.

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