POEMA A SAN MARTÍN

Cuando la libertad entra en la aurora
surge imponente su genial figura,
tiene en su talla la suprema altura
de la heráldica estirpe vencedora.
Es la intuición, ferviente triunfadora,
que del tiempo en el mármol se perdura,
el astro rutilante que fulgura
y con su luz un continente dora.
Su no vencida espada de pelea abre
fecundos surcos en el suelo en que
germina con vigor la idea.
Y, signo de soberana, un cóndor
austral abate en vuelo sobre
la excelsa cumbre americana.

Autor: Diego Fernández Espiro

17 de agosto

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